miércoles, octubre 12, 2005

APAGA ESE MALDITO CI

“¡APAGA ESE MALDITO CIGARRILLO!”


Consideraciones acerca del destino, la verdad, la vida y todos esos temas
de los cuales hablamos cuando estamos ebrios, después de un funeral o estamos
solos enfrentados a nosotros mismos. O todas las anteriores.




     “¡Apaga ese maldito cigarrillo!”,
famosas últimas palabras del sargento
de los fusileros reales H.H. Munro en
una trinchera durante la Primera Guerra Mundial



Introducción


     Esto, si todo sale bien, constituye una pequeña y desordenada recopilación de cosas indefinidas con un final imprevisible, pero seguro, al igual que la vida. La excusa es un duelo y algo de alcohol.


     Parte I (porque debe existir siempre una primera parte)
          Saki, Kafka, Bierce, Poncela (salvando las distancias). Así comienza el siglo más progresista que ha conocido la humanidad. No podía ser mejor.



     “Nada gané. Nada perdí.
     Allí estuve. Eso fue todo.”
          “Apuntes para un funeral”. Alvaro Mutis.

     “El lamento: Si seré eterno, ¿cómo seré mañana?”
          “Cuadernos en octava”. Franz Kafka.

     “Destino, s. Fuerza a la que se atribuye el control de las cosas, y que es citada principalmente por seres humanos equivocados para justificar sus fracasos”
          “El diccionario del diablo”. Ambrose Bierce (Americano de fin de siglo, al fin).

     “-¿Hay razones que puedan dispensar a un hombre de declarar abiertamente lo que él reconoce como verdad?- repliqué con respeto.
  • Hay una que vale por todas –dijo mi padre, asintiendo-. La verdad es inútil.”
“Cuentos Visionarios”. “Jean François, el de las medias azules” Charles Nodier.

     “-Do you think you’re better every day?
     -No, I just think I’m one step nearest to my grave”
          “Keep yourself alive”, Queen.

“Mira hacia donde quieras y hallarás que los hombres son estúpidos.”
Inscripción hallada en una tablilla asiria de 3000 años a.C.

     “El que se preocupa sólo por el futuro es menos previsor que el que se preocupa sólo por el momento que pasa, porque no se preocupa siquiera por el momento mismo, sino por su duración”.
     “Cuadernos en octava”,   Franz Kafka.

     “Perseverancia, s. Virtud de baja ralea mediante la cual los mediocres obtienen un éxito sin gloria.”
          “El diccionario del diablo”, Ambrose Bierce.

     Uno de los mejores acercamientos a lo que la palabra destino pueda significar:
     
“Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
De Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arena innúmeras del Ganges.
Chuang-tzú y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del caleidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
Para que nuestras manos se encontraran.
          “Las causas”. “Historia de la noche”. Jorge Luis Borges.

     “Futuro, s. Período del tiempo en que nuestros asuntos prosperan, nuestros amigos son sinceros y la felicidad está asegurada.”
          “El diccionario del diablo”, Ambrose Bierce.

     “Nuestras tropas lograron finalmente irrumpir en la ciudad por la puerta meridional. Mi sección estaba estacionada en un jardín de la periferia, a la sombra de cerezos calcinados, y esperaba órdenes. Pero cuando oímos la estridencia de los clarines en la puerta meridional, nada pudo detenernos. Empuñamos las primeras armas que nos cayeron sobre los hombros del compañero más próximo, aullando nuestro grito de guerra: “Kahira, kahira”, galopamos en largas filas por los charcos de la ciudad. En la puerta meridional, no encontramos ya más que cadáveres y un gran humo amarillo que pesaba sobre el suelo y lo cubría todo. Pero no queríamos ser sólo la retaguardia y por eso nos metimos enseguida por algunos estrechos callejones laterales que hasta entonces se habían vistos libres de lucha. La puerta de la primera casa voló en astillas al primer golpe de mi pica, e irrumpimos en el pasillo con tal furia que al principio chocamos entre nosotros. Un viejo nos vino al encuentro por un largo corredor vacío. Viejo extraño: tenía alas. Grandes alas desplegadas, cuyos bordes externos superaban su propia estatura.
     -¡Tiene alas!- grité a mis camaradas, y los que estábamos al frente retrocedimos un poco, todo lo que nos permitieron los que teníamos a la espalda.
     -Ustedes se maravillan –dijo el viejo-, pero todos nosotros tenemos alas, pero no nos han servido de nada, y si pudiésemos nos las arrancaríamos.
     -¿Por qué no huyen volando? –pregunté.
     -¿Huir volando de nuestra ciudad? ¿Abandonar la patria? ¿Nuestros muertos, nuestros dioses?”
          “Cuadernos en octava”. Franz Kafka.

     “Quien se libra durante años de morir atropellado por un camión, acaba muriendo atropellado por un triciclo”.
          “¡Espérame en Siberia. vida mía!”, Enrique Jardiel Poncela.

Estoy completamente convencido de que no estamos hechos para aceptar la realidad. Si no, no hubiese alcohol, ni drogas, ni libros, películas, manicomios, etc. Quizá ni naceríamos.

     “Hay muy pocos ancianos médicos, pero muchos más ancianos borrachos”
                                             Rabelais.

     “El hombre tiene demasiada imaginación para beber agua solamente”
          “Los alimentos y la salud” Organización mundial de la salud.

La importancia del “timing”:
     “Si nos atrevemos a creer, y yo sigo persuadido de ello, que los cuadros impresionistas subirán, es preciso hacer muchos y tenerlos en precio. Razón de más para que haya que cuidar la calidad del negocio y no perder el tiempo.” Tiempo. Este hombre no vendería un solo cuadro en vida, aunque casi cien años después una obra suya fuera vendida a precio récord en una subasta en Inglaterra, por varios millones de dólares. La carta está fechada en Arlés en mayo de 1888 y la dirige Vincent van Gogh a su hermano Théo.

     “Ain´t a hope in hell
Nothing gonna bring us down”
“Bomber” Motörhead

     Hay seiscientas sesenta y seis formas de hacer pactos con el diablo.

     “El amor es como los columpios: empieza siendo diversión y termina dando náuseas”
                              Enrique Jardiel Poncela

     “El metano es liberado por los pantanos, y se ha calculado que cada año se incorporan a la atmósfera unos 45 millones de toneladas de dicho gas, procedentes de los gases intestinales de los grandes animales”
               Introducción a la ciencia. Isaac Asimov.

     Como la Libertad:
     “La ley está donde la compras”
          Raymond Chandler

Consejo para hacer llover:
Tome su ropa sucia y métala en la lavadora. Cuando esté limpia y exprimida cuélguela al sol. Pronto verá como comienzan a formarse nubes negras que estarán precipitando su contenido sobre su ropa antes de que Ud. haya terminado de guindarla. Para resultados más tormentosos, lave a mano y use ropa blanca que necesite urgentemente. Y para una tempestad huracanada, que sea cara.

“Es mejor fracasar con elegancia que triunfar en lo mediocre. Nunca disfrutarás los éxitos de la segunda alternativa”
               Fritz Leiber. “Crónicas del Gran Tiempo”

“Esto es lo que encuentro tan alentador del oficio de escribir: permite a gente mediocre que es paciente y trabajadora revisar su estupidez y editarse a sí mismos como algo parecido a la inteligencia. También permite que los lunáticos parezcan más sanos que los sanos”.
“Guampeteros, fomas & granfalunes”. Kurt Vonnegut, jr.

Esos puntitos que se ven allá, a lo lejos, son personas. Si te acercas mucho, hallarás que todos ellos continúan siendo puntitos. Es como perseguir el horizonte.

     

viernes, octubre 07, 2005

La mala señal de VTV

El asunto pasó, se “olvidó”, el show debe continuar, la “fiesta” terminó, pero yo sigo enratonado. Lo que escribí para Aporrea en principio fue publicado sin siquiera esperarlo, pero después de la famosa llamada a La Hojilla, nada de lo que he enviado ha sido publicado. Creo que definitivamente quedé en el bando de los contras, según muchos.
Ya esto no lo enviaré a ningún lado, simplemente lo pondré en mi “blog”, ese moderno escape de meter un manuscrito en una “botella” y lanzarlo al mar de electrones y poder así sacarse las cosas de dentro. Porque yo tengo la necesidad y el deber de insistir en que la alfombra no es lo suficientemente gruesa para tapar el sucio, que por más que se nos trate de distraer, se nota el bulto, Y seguirá allí, como en las series policíacas de moda, mientras todos tratan de hacerse los locos ante lo evidente: que en principio VTV dio una mala señal con Walter, que esa mala señal fue amplificada por el Ministro de Comunicación y luego llevada a niveles de explosión de Krakatoa por el Presidente en persona.
Me siento absolutamente decepcionado no sólo por esta nefasta llamada, sobre la cual ya me he extendido en anteriores ocasiones, sino por la persistencia en la actitud soberbia de que “se puso cómico”, tan lamentable viniendo de quien sea , injustificable, vieniendo de el Presidente, o “bueno, Walter se lo buscó, y todos los que los defienden son unos antichavistas”... y así. Sobre la primera parte de la afirmación es posible, ya que sobresalir en esa uniforme masa boba en que se está convirtiendo VTV y que parece querer extenderse a todas las áreas es como la masa sobrante en el molde de la galleta, simplemente se desecha. Porque lo importante no es el contenido, sino la forma... Yo creo que la señora Eckhout o como se escriba (tiene la desgracia de tener un apellido enredado y holandés como el mío) es otra víctima de este naufragio, porque por una parte no quedó nada bien parada, y la ayuda que le dio el Presidente la dejó peor, y más aún, el Presidente se bajó de su carro para meterse en el barro donde estaba atascado VTV y ni lo sacó de allí ni las manchas se quitan aún. Al menos no para mí. Pienso en todas las historias de gente con verdadera vocación para servir (no para el poder ,es verdad) que han salido de la administración pública por no ponerse al servicio de la máquina. Y entonces los que salen rotos de la máquina de enderezar quebrados (un chiste muy viejo) salen rotos a ese limbo, ni cielo ni infierno que es “Ese es chavista pero lo sacaron por pendejo” o cualquier cosa por el estilo. No, señor Presidente, se equivocó con la llamada, y se equivocará todas las veces que pretenda que nos debemos conformar con lo que usted diga, porque usted lo dice. Eso está bien para los soldaditos, la tropa, sus ministros, y los inevitables jalabolas, pero no para mí, que tengo algo en el extremo superior de la médula espinal. No me gusta esa soberbia, ni la innecesaria extralimitación. ¿Qué tan malo era Walter? ¿Peor que Castillo? En cualquier caso, así no se resuelven las cosas, y no es la primera vez que se equivoca, y mucho me aterra que no será la última.
Señores: si el chofer se equivoca, hay que decírselo. No sólo es llegar a donde queremos, sino que por el camino no nos convirtamos en seres soberbios, fanáticos y temerosos, que obramos por lo que nos dicen o por miedo. Si es así, aunque lleguemos al lugar ideal entre las naciones del mundo, no lo disfrutaremos, no lo reconoceremos siquiera. Siempre estaremos buscando al enemigo entre nosotros, a ver quién es el más puro. Cada vez más parecidos a lo que odiamos. Mírense en el espejo de USA. No podemos imitar el klanismo. Una de las cosas que más me gusta (¿todavía?) de esta etapa (me niego a llamarla proceso y, ahora, revolución), es que estamos tan convencidos de que es el camino para el bien común, que es un paso inevitable, que admitía todo pataleo, porque el camino, inexorablemente, nos lleva a seguir haciendo cosas que lo acerquen; la alfabetización, salud, trabajo para todos, la inclusión, reconocer que este mundo está mal diseñado y que tenemos que desbaratarlo y rehacerlo... Pero ¿para qué carajo lo vamos a desbaratar si vamos a construir el mismo esquema con otro tinte? Si vamos a comportarnos como adecos reencauchados y a tramitar con los espacios de “servicio” y a decidir en petit comité el destino de la gente y de los instrumentos de comunicación “públicos” ¿Qué nos diferencia de lo que llamamos “oposición”? Creo que nosotros, como Walter, nos hemos ganado la credibilidad necesaria para poder decir cuando algo se está haciendo mal y no ser descalificados por ello. Pero, evidentemente algo no está bien, y ahora tenemos que validar actitudes soberbias, extralimitadas y completamente arbitrarias porque sí, “porque YO lo digo”. Usted no me engendró, señor Presidente, usted no es mi papá, usted está allí porque lo elegimos para realizar un trabajo que está atrasadísimo, para que sea el chofer de este tramo de un viaje urgente porque se nos muere gente en el camino, pero resulta que el viaje forma parte del destino, depende de CÓMO se hagan las cosas será el futuro. Si me empieza a poner su música a todo volumen, a atropellar a los peatones y a los pasajeros y a echarme el humo en la cara, no me quedará más remedio que darme cuenta de que no puedo ir en ese mismo autobús, y me bajaré e iré a pié hasta que usted y su combo rectifiquen su manera de hacer las cosas o tome otro autobús o me cambien el chofer, y nos devuelvan el carácter feliz y la fortaleza invencible que teníamos al saber que estábamos haciendo lo correcto, porque era el bien común sin olvidar el individuo, ya que no puede haber bien común si individualmente estamos hechos pedazos, en principio. Y hay gente en la acera, les cuento, y no todos en la de enfrente. Ahora me parece que nos estamos olvidando de la individualidad como característica primordial de los hombres, y nos estamos convirtiendo en una entelequia colectiva que, al final, no me sabe ni a agua ni a sal ni a pescado. El amor a la vida, la unicidad del individuo, valorada como tal pero respetada e inmersa en los valores de solidaridad, humanidad y progreso, de la mano del conocimiento, respeto y de la justicia es lo que yo personalmente más valoro y creo que deben ser puntos de apoyo, juntos con otros sin duda, pero fundamentales también, de la construcción de ese tan pregonado “otro mundo posible”. Pero si no hay respeto al individuo, no hay solidaridad ni con los “propios” (como si existiesen extraterrestres), el conocimiento sirve sólo si se parece a lo que yo espero que sea el universo, si la propia voz es la única que cada quien escucha, si debemos vivir en el miedo a los “desestabilizadores” (porque entonces dudamos de nosotros y de la justicia de nuestro camino y de lo necesario de nuestro trabajo, si se puede llamar así), si existe una casta de superhombres que infalibles y otra de casi personas que debemos obedecer sin chistar como si actuáramos bajo el único influjo de feromonas y tropismos, y que si no somos arrojados al limbo, entonces no puedo identificarme con este movimiento, llámenlo como o quieran llamar, Revolución, Proceso, Gobierno, Oposición, MVR, Opus Dei, Club de Leones, qué importa.
No es suficiente hacer lo necesario, hay que hacer lo justo, lo bueno, hay que buscar ese mundo donde los hijos de nuestros hijos, negros blancos o amarillos tengan las posibilidades de crecer en un mundo de amor, de respeto, de diversidad, de justicia, de paz y de todas esas palabras que nos hacen falta cuando miramos a los ojos de nuestros bebés. Lo verdaderamente retrógrado es aplicar el odio, la retaliación, la injusticia, la soberbia, la necedad y, por supuesto, la estupidez que se demuestra en cada acción como la que ha generado este volcán de electrones que vuelco con cierta frecuencia a este “éter” de nueva invención, por la inmensa frustración de ver que lo que quieres se convierte en lo que detestas, y que el gusano se transforma en otro, que la crisálida no prospera y amenaza con eclosionar en un monstruo conocido. Y lo peor es decir, bueno, pero se están haciendo cosas importantes... sí señores, pero hay que hacerlo con ética, con moral y respeto, porque se puede estar bien alimentado, saludable, ser muy educado, y sin embargo, ser un canalla. De nada sirve lo demás si lo que estamos creando es un mundo de saludables canallas.
El asunto no es la castración de VTV, sino la castración del pensamiento, la negación de la diversidad, el irrespeto al otro, el IRRESPETO AL COMPAÑERO DE FILAS, al profesional, a una figura pública de respeto, como indudablemente lo ha sido Walter Martínez, la manera exageradamente informal y chabacana en que el asunto fue “despachado”, más las subsecuentes metidas de pata de todos los involucrados, el sectarismo desatado, y, aparentemente, el olvido de para qué demonios es todo lo que se está haciendo.
Así que, para cualquier posible lector, no olviden de que cada camino, cada vida, es única, pensemos en la corrección de nuestros actos al respecto de lo que somos y queremos ser, independientemente de lo que se espere de nosotros, nuestra moral no puede ser circunstancial, la uniformización (¡uff! ¿será que eso existe?) del pensamiento sólo conduce a la muerte prematura de cualquier sociedad, por muy próspera que sea.
Así que yo apoyaré cualquier actividad o esfuerzo que conduzca al mejoramiento de las condiciones de nosotros los que habitamos en nuestra “contaminada y única nave espacial” y que me parezca que haga que mi hijo y sus hijos y los tuyos y todos vivan en un mundo mejor, y con esa responsabilidad y con la elemental premisa de que NADIE ES INFALIBLE (eso no es malo, sino que se pretenda serlo, por un lado, y peor, que pretendamos que lo sea) no apoyo ninguna acción irrestrictamente por venir de nadie en particular, ni descalifico por la misma razón. Hay que pensar, de verdad, en lo que conviene para todos, en lo que es correcto y defenderlo, si sacrificamos ahora, si metemos la basura debajo de la alfombra, será mucho más difícil en el futuro sacarla sin tener que quitar hasta los cimientos. Ya nos pasó. No dejemos que nos vuelva a pasar, así que, como dicen en las películas, escuchen sus conciencias, síganlas porque es lo único que nadie nos puede quitar. Me siento libre, soy libre de pensar y elegir qué cosa goza de mi apoyo y cuál no, y asumo responsablemente esa libertad. Así que, sin tapujos, a llamar a las cosas por su nombre, y al que no le guste mi canción, que cambie de canal, como yo, pero no me manden a callar, no me digan que favorezco a “los otros”, no me manipulen, que yo solo soy una pequeñita voz entre una multitud. Y el fin no justifica los medios, ni permitiremos que se atropelle lo que pretendemos defender. Al menos, sin replicar. Y aquí, desde la quietud de la sala de mi casa manifiesto mi desacuerdo, y si es una voz inaudible en el clamor universal de este planeta lleno de injusticias tan graves y bárbaras, de muerte, enfermedad, destrucción de la biosfera, etc., etc., es inmensa en mi cabeza a la hora de dormir, cosa que procedo a hacer ahora.
Christian van der Dys
Valencia, 7 de octubre de 2005