domingo, enero 29, 2006
El destino de los rebeldes
Después de haber pasado el incidente de Walter Martínez, y de ver similares “cazas de brujas”, amén de otros desatinos (o al menos a mi juicio) de parte de representantes del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, mi criterio es que el principal enemigo del desarrollo tanto del hombre como de un verdadero proceso de humanización de la sociedad venezolana o de cualquier parte debe pasar por la “pluralidad” o por el entendimiento de que entre el blanco y el negro hay una casi ilimitada variedad de tonos, como tiene a bien recordarme un amigo. No creo que exista nada ni nadie totalmente negro o blanco, bueno o malo, esos maniqueísmos infantiles hacen un daño enorme.
Hay un inmenso potencial en lo que está pasando en nuestro país; al deslastrarse de una casta de personas enquistadas en el poder para ejercerlo a expensas de una mayoría, pero al mismo tiempo está el correspondiente inmenso peligro de poner a otra en su lugar que haga exactamente lo mismo o peor. Y sé que eso está sucediendo, creo que cualquiera lo puede ver, y me parece que lo menos que podemos hacer es decir algo, tratar de crear un espacio donde, en medio de la tolerancia, pero con el rumbo claro de apoyar cosas que signifiquen humanizar nuestra sociedad, aunque difiramos en lo que ese término pueda significar de modo exacto para cada uno de nosotros, discutir y dar luz sobre ese tema.
Mi erudición es muy escasa para saber si esta frase que leí recientemente en un libro de Bertrand Russell es de él u original de alguien anterior, lo que sé es que me sigue retumbando por dentro desde que la vi: “El destino de los rebeldes es el de crear nuevas ortodoxias”. Si algo parece describir lo que sucede, es esta frase que ilustra perfectamente el momento actual. Parece que decir que hay una mancha en algo se convierte en anatema imperdonable, y que si el Presidente no es lo más cercano a Jesucristo entonces somos excomulgados de esta especie de secta “más-papista-que-el-papa” que se formó en los círculos de poder y que parece consolidarse en una maraña arácnida repugnante. Al menos queda gente como Vladimir Acosta que tiene el tino de decir que el Presidente no sólo tiene derecho a equivocarse, sino que lo hace, y alguna poca gente así, lo que lejos de denigrar de nadie le da su justa y humana dimensión, pero en general, el ambiente que se percibe a través de los medios de comunicación del estado y de los actos públicos del gobierno es de un lamentable, perdónenme, pero el venezolanismo es ineludible: jalabolismo sumiso que verdaderamente encuentro de pésimo gusto y peligrosísimo, ya que si algo puede poner los pies de barro es eso, la flaqueza moral alentada por aduladores y seres sin ninguna iniciativa ni inteligencia, cuya presencia parásita sólo ayuda a debilitar la imagen del gobierno y, peor aún, deslegitimar el proceso de saneamiento y humanización de nuestra sociedad, que estaba condenada por un gobierno cómplice de su miseria, corrupto e inmoral, que se corre el peligro de perpetuar. Nuevas caras, viejas caras, pero las misma cabezas, decían los españoles de Ilegales.
También recuerdo un cuento de la población de Ortiz, en Guárico, la de las mismísimas Casas muertas, que me contaba mi padre, referente al poste de Ortiz, que al ser el único en el lugar, era el favorito de los perros, y al final terminó cayéndose, y la frase célebre y popular cuando alguien preguntaba qué le pasó al poste, contestaban en la sencillez mordaz del llanero: “se lo comió el miao”. Eso es lo que veo que va a suceder con lo que han llamado idealistamente el proceso si seguimos permitiendo que las heces socaven las bases de lo que es todavía la gran oportunidad del país, la hez de aduladores, saqueadores, burócratas y demás fauna que nos toca ver todos los días detrás de sus escritorios o despachos comerciando pequeñas parcelas de poder, e incluso algunas dignas de terratenientes.
Uno de los principales defectos, a mi humilde modo de ver, es la exaltación desmedida del trabajo de gobierno que, de deber lo ponen como logro, realización que merece todo tipo de adulaciones y loas, cuando por un lado falta tanto por recorrer y por otro, es un deber, ellos son nuestros empleados, no al revés, ellos son el chofer de un autobús, no los dueños del camino. De este modo han creado una idea que arranca primero con el mundo al revés de que los administradores son los dueños y los administrados los empleados o súbditos, idea que continúa la nefasta lógica ancestral venezolana del poder; de que los que gobiernan y los gobernados no son ni prójimo, y segundo con que todo lo que se hace es perfecto e inmaculado, lo que también termina siendo contraproducente, ya que pone en el mismo rasero los inmensos logros (como el de la alfabetización, por ejemplo), con inmensos fracasos, cuya lista comenzaría con el sectarismo y la idiotez de la soberbia de no reconocerlos. La manera mezquina en que el foro en Internet aporrea.org dejó casualmente de publicar lo que yo enviaba, da una idea ligera acerca de lo que estoy diciendo, y de la necesidad de abrir otros foros en donde sea posible.
Dado que no tengo los recursos para hacerlo de otro modo, he encontrado sin embargo en estas páginas un modo que espero se adecue a lo que quiero, aunque es ciertamente algo experimental porque mi conocimiento no es muy profundo sobre la materia de los blogs, pero espero que la práctica y lo que los colaboradores puedan enviar hagan de este sitio un punto de reflexión al menos interesante y, que en lo posible, ayude a abrir las mentes, lo que sin duda es lo más difícil, ya que no puede existir acción sin pensamiento, así que hay que cambiar los pensamientos para inducir a la acción que pueda modificar las actitudes. De pronto le debí haber puesto “El Trepanador” a este sitio, pero eso se puede arreglar.
Pero me estoy repitiendo y, por otro lado, lo que deseo es que podamos tener un foro abierto para poder intercambiar ideas y buscar las maneras de hacer presión para que se corrijan las cosas que puedan corregirse e impedir que el óxido nos devore la oportunidad de hacer una sociedad más humana y un mundo más hermoso para nuestros hijos o los de los demás… si no los tienen.
Así que en principio pueden enviar sus colaboraciones al correo electrónico bajocontraste@yahoo.com para publicar en este blog, además de poder hacer sus comentarios directamente en él o enviar el material que consideren necesario. Está demás decir que no deseo precisamente que se publique material que, para decir una frase nunca dicha, incite al odio o la intolerancia, sino que reconozca lo bueno de cada posición y critique lo perjudicial, o al menos tenga esa intención. Decir que va a ser imparcial es ir más allá de mis propósitos, pero espero que modestamente cumpla con algunos de los que muchos medios, incluso los llamados alternativos, están ya dejando de cumplir aplastados bajo el dogma y el panfleto.
Gracias y espero que apoyen esta modesta, ambiciosa y sincera iniciativa.
Atentísimamente,
Christian van der Dys
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