sábado, febrero 18, 2006

Chavismo y oposición: De la adulación servil a los lemmings en desbandada

En este momento de la histeria, el país se halla aún inmerso en una especie de sándwich insustancial de salsa de tomate, mostaza y mayonesa pero sin jamón, queso ni vegetales... sin sustancia alguna. Los ataques suelen ser dirigidos en torno a valores axiomáticos, por lo cual no hay discusión verdadera. Ante tanta idiotez, los ciudadanos que creemos que somos comunes (pero que al parecer no los somos tanto) nos vemos atrapados en un maniqueísmo pueril, manipulador y falso, cuyo fondo parece ser, como siempre, intereses distintos al bienestar del país, sino que se subordina todo a la búsqueda y mantenimiento del poder, al nivel que sea.
Para que este muy superficial y seguramente parcial análisis tenga alguna chispa de seriedad, debo declarar algunos principios, es decir, afirmaciones que considero importantes para su desarrollo y por qué las sustento. Ojo que hago esto para mi propia diversión, lo que me libera por un lado de pretensiones de ningún tipo, pero también de presiones, ya que no espero que lo lea nadie o mejor, que si alguien lo lee, puede estar seguro que no fue para agradar a nadie o para sacar lecciones morales o nada de eso, simplemente para entretenerme y manifestar mi opinión, si alguien quiere saberla, que me parece lo extraordinario de esa herramienta que se llaman blogs y listados de discusión, que hace casi 10 años conocí en un formato muy similar pero lamentablemente desaparecido en una página creada por los usuarios llamada TheGlobe.com, que era verdaderamente libérrima, de hecho quizá la saturación de páginas porno creadas por los propios usuarios haya contribuido a su desaparición. No lo sé, pero era buenísima. El caso es que me he despegado del tema.
 
Estado actual general del país, según mi visión.
No creo que podamos decir que estamos mejor en todo, pero tampoco peor. Hay que comenzar por decir que como he manifestado en innumerables ocasiones, las cosas distan mucho de tener sólo dos colores. Esa visión monocromática es necesariamente pobre y excluyente, venga de donde venga, por lo que cualquier análisis que provenga de esa base será  pueril y no puede llamarse verdaderamente así. 
 
Estado general de la nación
Actualidad general, sobre esa obcecación estúpida de decir que todo está mal o bien, que es el tema principal.

Cualquiera que tenga ganas puede consultar las páginas de los organismos nacionales e internacionales en materia económica, primero, y darse cuenta que la economía crece de manera acelerada (1). Sin embargo, como ya hemos aprendido, esto no necesariamente significa en ninguna parte del mundo que el nivel de vida de la población mejora en ese mismo grado. De hecho la más de las veces se limita a mejorar la calidad de vida de un sector minoritario.
Podemos decir que hay señales específicas que inducen a pensar que han habido progresos reales, uno de los que yo más valoro es el de la casi erradicación del analfabetismo (2), y otros de nivel educativo tales como el aumento del aporte del PIB total a la educación, aunque a nivel cualitativo no puedo ser yo quien diga qué tan bien leen los nuevos alfabetizados o se gradúan los nuevos estudiantes, pero es evidente que al menos es un paso adelante en comparación a la situación precedente. Esta comparación en cualquier otra parte del mundo resultaría baladí, porque sería de suponer que la idea es ir mejorando, pero en un país donde un sector importante de la población padece de una especia de nostalgia romántica retro, y desea una especia de retorno a un modelo que evidentemente fracasó (tanto que dio paso a la situación actual) de la mano de sus viejos "líderes" muy desprestigiados en otros círculos, no es tan fuera de lugar. Yo particularmente atribuyo buena parte de esa nostalgia al simple hecho de que eran jóvenes, y eso es lo que extrañan, no un estado de cosas que en rigor era insostenible, pero eso es materia para analizar en otro momento (Ver si les interesa, lo que escribí en El Pueblo contra La Gente). Para ver índices de la nación en cuanto a, por ejemplo, las denominadas Metas del Milenio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), basta con ir a la página y revisarlas (3). De este modo vamos encontrando, si nos vamos a los números y no nos metemos en otras consideraciones (que no digo que no sean importantes sino que en este instante no las voy a comentar) el índice de calidad de vida de los venezolanos parece ir mejorando. Pero lo que es más importante, el índice de los que peor viven parece tomar una tendencia a ser menos miserable (mismas fuentes). Pero no puedo afirmar que sea más que esto, una tendencia. Otros factores de percepción, por ejemplo, la incidencia de las llamadas misiones, la inclusión de un número creciente de personas en el sistema del Seguro Social (entre ellas mi mamá) y la homologación de las mismas, aparte de otras iniciativas tanto legales como prácticas hacen creer que esta tendencia es real y que se mantendrá. Si embargo, también se percibe que mucha de esa intención naufraga en el caos, el desorden, la burocracia y la corrupción, aparte del intento vil de convertirlas en escenario de una obra politiquera de adulación al gobierno y no en el trabajo que cualquier gobierno medianamente digno debe realizar.
Antecedentes inmediatos
Hay algo que si le damos crédito a las cifras citadas es importantísimo recalcar para entender el estado del país, tanto a nivel económico como a nivel político: el golpe y el paro nacional del 2002. Yo los sufrí, tuve que hacer colas para la gasolina, el negocio que estaba haciendo se fue por el desagüe, y en general los venezolanos pasamos el trabajo hereje. El paro tuvo poca incidencia en la vida cotidiana salvo de los que iban a echarse palos en las zonas de clases altas de Caracas (porque toda la oposición del país se concentraba en aquél momento allí), hasta que afectó al sector petrolero (y a la Polar, entonces los cerveceros pasamos más trabajo). Ahí sí se volvió loca la cosa. Como decía mi tío, es como si dos hermanos se pelearan, entonces uno para vengarse, amenaza con matar a la mamá... y la ejecuta. Fue catastrófico. Y vinieron más cosas. Yo que vivía en una urbanización del sureste de la capital, más de una vez me vi impedido de ir a mi casa por unas barricadas que individuos armados con palos y chemisse Lacoste armaban en cada calle de sectores supuestamente pudientes (¿qué hacía yo ahí?) y las llamaban cínicamente "guarimbas", en alusión a un juego infantil venezolano que denomina así a un lugar de armisticio entre los jugadores, como "santuario". Mi hijo acababa de nacer para aquélla época y tuvo que estar en terapia intensiva unos días, y teníamos que pasar esos bloqueos de enajenados para visitarlo. El caso es que ocasionó un daño enorme al país, tanto económico como moral, porque vimos que en verdad había un sector de la población dispuesto a todo para no perder sus privilegios, lo cual hizo que se construyera otro sector con exactamente la misma idea: no perder lo que consideraba sus conquistas. Estos daños son hoy heridas abiertas, aunque la económica puede ser la que más fácilmente se supere. Es como en la cotidianidad de las relaciones humanas, si estás en un mal momento económico, tus penas terminan tan pronto lo que lo cusa, pero cuesta más olvidar a quien no te ayudó o te hizo daño. Así, el daño causado a la economía fue inmenso, pero el causado a la sociedad fue aún mayor, y no se ha subsanado del todo, aunque parece que podría estarse aliviando. Una cosa que olvidé decir del paro, quizá ayudado por la manera de expresarse de los medios de comunicación privados del país (con excepciones, como todo en la vida, excepto la vida misma a la que la muerte no exceptúa jamás), es que fracasó según los objetivos para los cuales fue convocada. No sólo no "tumbó" a Chávez, sino que similar a lo que ocurrió con el también fallido golpe del 2002, lo "atornilló" en el poder de modo que ni una bomba atómica lo sacaría de allí. Hay una fábula que leí en mi infancia en El Tesoro de la Juventud que ilustra este punto, o a mi me gusta que lo haga, pero por favor, no me pregunten de quién es porque no me acuerdo. La cosa va así (es un decir, seguramente no va así, pero así es como me conviene): Un hombre camina por un campo llevando puesta una capa. El Viento y el Sol deciden hacer una competencia a ver quién se la quita. Lo intenta el Viento y comienza a soplar, y soplar cada vez más fuerte, pero mientras más fuerte sopla, más fuerte se sujeta el hombre la capa. El Viento desiste y le toca el turno al Sol. Este simplemente brilla con intensidad y, por supuesto, el hombre acalorado se quita la capa. Según esta simplificación infantil que acabo de hacer, pero no por ello menos efectiva, la oposición logró exactamente el objetivo opuesto al deseado, cual fue fortalecer al gobierno de Chávez a una escala nuclear, al tiempo que se autodestruyó y disgregó a nivel subatómico, para decirlo físicamente, lo que comparativamente hace el poder del primero aún mayor. Ciertamente aquello de que la gente cree lo que quiere creer jugó en esto un papel importante en todos los bandos, pero en este caso el espejismo confundió a la oposición, ya que no existió la rebelión esperada ni en los centros urbanos pobres de las ciudades, que son donde se concentran las mayorías, ni en la tropa y mandos medios militares, ni en los obreros y gerencias medias de PDVSA, tampoco a nivel internacional, con la acostumbrada e interesada excepción de USA (ya que indudablemente formó parte  de todas las intentonas) contó con mayor apoyo, por lo cual el gobierno no cayó. Y al no caer el gobierno, el paro fracasó (no al revés, como quieren hacer creer), ya que era su único objetivo. La primera consecuencia para la oposición puede describirse como si hubieran encontrado una guillotina, metido la cabeza en ella y cortado ellos mismos. De hecho, la imagen que más le cuadra a lo que llaman oposición los medios es la de una gallina sin cabeza, que corre disparatada, macabra y patéticamente de un lado a otro, de una manera que va de lo cómico a lo bizarro, pero no cambia el hecho de que la gallina está muerta. Sin embargo, hay varios intentos frankeinstenianos de injertarle cabezas, hay dos embajadores que han pasado por allí, algunos hombres de un minuto también, porque el injerto no prende, por la sencilla razón de que la gallina está muerta.
El desafío
El problema que eso plantea, además, es que ahora hay dentro de cada uno de esos sectores diferentes estados anímicos, que se convierten en determinadas posiciones. En el lado del gobierno, hay los que se sienten los amos absolutos de la situación, que se merecen esa posición por lo que han pasado del paro, el golpe y lo demás e igualmente el opuesto. Esto además se apoya en la percepción de que la fuerza les da la razón, y viceversa, creando un mecanismo megalómano que además se alimenta de frases célebres, momentos históricos, y cuanta parafernalia panfletaria se presta a ello. Y, por añadidura, han creado la imagen del líder único, infalible e invencible. Todo ello no sólo no los favorece, sino que los debilita de manera progresiva, pero de eso comentaré luego. Por supuesto, también están los más moderados, que piensan que los objetivos no están alcanzados y no se regodean en el poder sino en los desafíos que plantea. Lamentablemente, creo que son una minoría.
Por el otro lado,  está lo que queda de lo que se empeñan en llamar oposición y una parte de ellos, lamentablemente y ayudada en esta percepción por la actitud del otro que acabo de comentar, se siente no sólo débil, sino desprotegido. Es decir, tiene miedo. Este miedo está siendo alimentado de una manera casi criminal por un lado por los mismos chavistas con los rasgos que acabo de describir, y por otra, por los medios de comunicación que representan a un sector recalcitrante de una derecha anacrónica aliada con lo peor de los sectores locales e internacionales, particularmente de nuestros amigos del norte. Esto hace la mezcla perfecta, uno con un miedo irracional y otro con una soberbia ciega, como para un chiste de un psicópata y un paranoico. Recuerdo la frase que dice "El hecho de que seas paranoico no significa que no te estén persiguiendo". Afortunadamente, percibo que estos son minoría, y su número es lo único que nos separa de la catástrofe.
Sun Tzu dice desde hace no sé cuántos mil años, que cuando has vencido al enemigo, debes desarticularlo, pero no acorralarlo, ya que en lo que perciba que va a ser exterminado de todos modos, se defenderá hasta el último hombre. Por supuesto, no estoy diciendo que el Gobierno se proponga, mucho menos que persiga, como se quiere hacer creer, a los restos de una menguada oposición, sino que no ha hecho lo suficiente para erradicar esta percepción. Y, como dice el dicho, no basta con ser la reina, sino parecerlo. Aunque hay que dejar claro que la misma oposición, dentro de su paranoia, colabora con este estado de cosas, preparando atentados, cantando fraudes, y denunciando persecuciones y acosos la mayor parte imaginarios, y, sobre todo, protegiendo intereses particulares, no colectivos, nacionales y, peor aún, extranjeros. Pero aquí entramos de nuevo en un tema que excede lo que puedo ocupar de momento.
El caso es que, a pesar de que el país parece enrumbarse, que las cosas tienden a mejorar sobre todo para quienes más lo necesitan, no puede avanzar construyéndose sobre percepciones idealizadas en blanco y negro.
También sería de una gran ayuda para todo ello que nuestros amigos del norte metieran las narices en su propio chiquero y dejaran de fastidiarnos de una maldita vez.

Hasta pronto.
Christian van der Dys
 
 
 
 
(1) Banco Central de Venezuela: http://www.bcv.org.ve/,
(2) UNESCO http://www.uis.unesco.org/profiles/EN/EDU/countryProfile_en.aspx?code=8620, aunque desactualizada permite suponer una tendencia, sobre todo dado el reconocimiento dado por esta organizaciíonal Gobierno en el año pasado en esta área.
(3) PNUD http://www.pnud.org.ve/Metas_Milenio.pdf

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